lunes, 20 de abril de 2015

RELATO LORQUEANO

RELATO LORQUEANO

"Oficio de repentista",
exige una disciplina:
ajustarse a metro y rima,
y que entre a jugar el versista.

Si no soy indiferente
a maestros de la lengua,
mi poema no irá en mengua
aunque plagie alguna fuente.

Para empezar, como esteta
de una mujer de la calle,
voy a pintar curvas, talle,
con la ficción del poeta.

Veo una grela de rango,
con elegancia de gata,
que caminando en dos patas
se mueve en ritmo de tango.

Tranco largo, falda breve,
ancas firmes...¡ abran cancha !
sale a pista una potranca,
pura sangre de Congreve.

Flor de naifa en la vitrina !,
cuerpo, deseo y sexo;
no veo nada inconexo
si mi relato se anima.

El verso guarda escondido,
pasión, lujuria, embeleso,
y...voy a parar con eso,
¡ se disparó mi libido !.

Ya enganchado en el derroche
de fantasía Lorqueana,
me imagino, en la mañana,
sólo, con ella, en un coche...

bajo una Luna de plata,
en una noche serena,
dejando atrás la verbena
para ingresar en la mata.

En dirección hacia al río,
bajar al fin del sendero,
darle su paga al cochero,
caminar por el desvío.

Hacer en el limo un hoyo,
allí acostarme de espalda,
que al desprenderse la falda
encuentre en mi pecho apoyo.

Sentir peces sorprendidos
que se escapan de mis dedos.
Perder del amor los miedos,
entregarme a los sentidos.

Y en un silencio de estrellas,
en cabalgar desbocado,
bien montado y sin recado
recorrer todas las huellas.

Y al final de esta aventura
olvidarme de su nombre;
corresponde a un gentilhombre
ser del honor cerradura.

Aunque no soy hombre rico,
pensaré un presente caro;
no haré como Federico.
que se mostró un poco avaro.

Nada de "costurero
grande, de raso pajizo";
tal vez le regale un piso,
si puedo, en Puerto Madero.

PD:
Olvide decirles antes
que soy un tipo galante;
nunca triste, siempre ledo,
pero no me chupo el dedo.
No crean que me tragué
ese cuento repetido,
y más viejo que mi abuela,
decir que era soltera...
y no tenía marido.

TATUVIEJO

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