(versión contada por ella)
Ya durante la verbena
has sido un poco atrevido,
y porque estuviste en vena
te he prestado mis oídos.
Bonito lo de Cervantes,
también lo de Federico,
mas no sigas adelante,
cierra por ahora el pico.
¡Que no!...que tengo un esposo
y un hijo que en casa espera.
Termina con este acoso,
que no soy una cualquiera.
No te vuelvas imprudente,
acaba con la propuesta.
No me apartes de la gente
y volvamos a la fiesta,
¡Deja ya...¡suelta mi mano!,
¿adónde quieres llegar?.
Si me sacas del lugar,
al menos di adonde vamos.
Creo que está haciendo frío.
¿Has traído una linterna?
¿Vamos bien por esta senda?.
¿Por aquí se va hacia el rio?.
¿Qué haces?...¿eso es un lecho?;
toma...usa mi falda;
ya que estamos en el hecho
protege al menos mi espalda.
¡A ver!...ten paciencia...espera,
no te portes como un niño;
dejaré que tú lo hagas;
la blusa, la otra pollera
y finalmente el corpiño...
yo me quitaré la braga.
No apures la brevedad
de este mágico momento;
compara ese firmamento,
ejemplo de eternidad.
Miles de estrellas curiosas
y hasta una Luna traviesa
espían tras la maleza
y me hacen sentir culposa.
En mi oído tu jadeo
es como fuelle que inflama,
y me hace arder en llamas
en la fragua del deseo.
Pero, ¿qué es lo que me pasa?,
¿me estaré volviendo loca?...
¿qué hago aquí lejos de casa?,
¡ entre tus brazos...sin ropas !.
Debo regresar temprano.
Apúrate...¡ vamos...vamos !,
antes que cierre el festejo.
Ahora que todo acabó
has un capítulo aparte;
no cuentes lo que pasó,
ni quieras enamorarte.
No olvides, tengo marido,
una familia, un hogar,
y si cedí a mi libido,
es porque en este día,
para bien o para mal,
me tentó la fantasía.
TATUVIEJO