A MEDIA LUZ
Si todo
ha sido solo un sueño,
o mera ilusión que yo hice vida,
no daré la experiencia por perdida,
porque de estas ficciones sigo dueño.
Noche de insomnio...salgo por
Corrientes
con un tango danzando en mi cabeza,
letra y melodía de una pieza
que fue furor en la década del veinte.
Me detengo a la altura
del trescientos,
puerta bacana de hierro forjado,
chirriar de goznes herrumbrados,
e ingreso a la historia de otros tiempos.
Ausencia
de portero y vecinos;
a la vista: ascensor
"puerta tijera",
otra opción: subir por escalera
y allá voy...directo a mi destino.
Piso segundo...un bulín...breve cartel:
"Reserve con tarjeta su visita.
De tarde: five o´clock (té con masitas)
De noche: amor y tango (¡ NO ES BURDEL !)".
La
puerta semiabierta...indiscreta,
invita al visitante al fisgoneo,
y escapando por el hueco aquel fraseo
de la canción famosa por su letra.
Fantaseo con divanes y almohadones,
la media luz, el crepúsculo
interior,
el gato falso maullándole al
amor
y la fonola llorando bandoneones
Una
Venus Afrodita...tul y piel,
¡ explícita !, danzando entre las sombras;
corte y quebrada en la muelle alfombra
y en la vitrola un disco de Gardel.
Por riesgo de quedar al
descubierto,
o temor de entrar en la aventura,
bajo las escaleras con premura
y en la calle respiro a cielo abierto.
Alzo la vista hacia
la ventana,
tras la cortina me saludó una mano,
un susurro desciende desde el vano:
"amor...si te gustó volvé mañana".
Es hora de
volverme del paseo,
"La Bozán" se apagó en la marquesina,
pasó de largo
un tramway por la esquina,
tampoco me dió bola aquel mateo.
Pego la vuelta para mi arrabal,
a reencontrarme con mis viejos duendes,
esos que de mi "Winco" se desprenden
cuando gira un vinilo del "Zorzal".
TATUVIEJO
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