UN TRISTE PAPÁ NOEL
Ahí estaba Santa Claus,
al pie de la chimenea,
con una ataque de tos
y tiznado hasta las medias.
Y aunque ustedes no lo crean,
si eso no acabó en tragedia
fue por la mano de Dios.
Se vino en banda de arriba,
a toda velocidad,
y lo salvó la barriga,
que aminoró su caída
de pura casualidad,
friccionando contra el tubo
de esa chimenea estrecha,
que en la ocasión no fue hecha
para que entrase un
panzudo.
Suerte que pasó de largo,
que no se quedó atascado,
porque en tal caso, cantado,
habría que allí velarlo.
Cayó sentado en el hueco,
en medio de las cenizas;
y
forzando una sonrisa
se incorporó con
un:"¡Hello!".
Sacudió el espeso hollín
que cubría su saco rojo,
y con
andar semi cojo
fue a sentarse en un
cojín.
Ya con cara de beato,
bajo una barba tupida,
con la mirada perdida,
empezó con su relato.
Su discurso era florido
pero sin ideas claras;
ambuló en tierras nevadas,
con trineos y venados,
los que estábamos parados
nos sentamos aburridos.
Siguió con duendes y gnomos
y con hadas vaporosas;
su cantinela latosa
comenzó a volverse plomo.
Para no ser descubierto
simulaba voz gagá;
mas su hijo era despierto,
y la sospecha tenía,
que el Santa Claus que fingía
no era otro que el papá.
Llegó la hora esperada,
la mujer montó el Picazo,
y cortó
todo de cuajo
con
un: "¡me tenés cansada!".
Siguió con: "pará fantoche,
es siempre
más de lo mismo;
terminá con tu histrionismo,
nos arruinaste la
noche.
Terminá con esa
historia
de tu cuento rococó,
tanto dar vuelta a la noria
el nene ya se avivó".
Ahí yo,
como vecino,
tenté poner paños fríos,
la sangre no llegó al río,
y predominó el buen tino.
Restablecida la calma
quedó un saldo negativo:
sin el regalo pedido
el nene se fue a la cama,
Papá Noel quedó "en cana"
pernoctando en la cocina,
y la mujer con su inquina,
mascullando el entripado,
sin poder pegar los ojos,
se revuelve en el enojo
que le causó el "fracasado".
Y así
culmina esta historia
acaecida en Nochebuena,
con un padre que dió pena,
una madre sin paciencia,
y un niño que, en su inocencia,
reza al Dios de Navidad:
no padecer otro engaño,
que para el próximo año
mande un Noel de verdad.
TATUVIEJO