martes, 14 de julio de 2015

SONETO A DON QUIJOTE Y SU ESCUDERO

SONETO A DON QUIJOTE Y SU ESCUDERO
Allá va, lanza en ristre en la partida,
nuestro valiente Caballero Andante,
contra los aspavientos del gigante,
a matar o morir en la embestida.


-¡Parad, vuesa merced, los desatinos!
-reclama el Escudero amigo-
que no hay a vuestro frente un enemigo,
sino, aspas girando, de molinos.


Sordo al reclamo, Don Quijote avanza.
Es hora de afinar la puntería...

Una estocada al brazo, otra a la panza.

Y el noble Hidalgo rueda por la cancha.
Así entre ayes y restos de armería,
a salvo queda, la honra de La Mancha.

TATUVIEJO