RÉQUIEM PARA EL TATÚ
Hubo una vez en La Pampa,
un árbol llamado Ombú,
y a su sombra el Tatú,
descansando a pata ancha.
Hasta que un depredador,
sin alma, sin compasión,
aprovechó la ocasión...
¡ se hizo su cazador !.
Allí se acabó el reposo
de la pobre criatura,
al encontrarlo sabroso
y musical su armadura.
Frente a un futuro ominoso,
apremiado por la urgencia,
hizo un curso de emergencia,
de laberintos en pozos.
Escapando de la gente,
cavó con garras y dientes.
No daba abasto horadando.
Y así fue que un triste día,
a pesar de su porfía,
acabó siendo charango.
Vemos un cruel ser humano,
en actitud inclemente,
persiguiendo a un inocente.
con una chuza en la mano.
Hurgando en el agujero,
a su lado un perro loco,
ambos en el sofoco,
y el bicho en el desespero.
Luego ese animal desnudo,
sin su preciada coraza,
puesto al calor de unas brasas,
cuidando no salga crudo.
Y culminando estas cuitas,
su caparazón "curada",
debidamente encordada,
y llorando...en vidalitas.
Son agradables sonidos,
mas, pongan oído atento,
es el profundo lamento
de un animal extinguido.