Obituario (anticipado)
Podrá
la Parca, el día de mi muerte,
cegar mi embroque a la polenta vida;
ensobrarme en un jonca a la medida,
y batir que allí palmó mi suerte.
No
manya esta grela guadañera,
que en la otra orilla musas y anyulines,
agüaitan mi llegada con violines,
para hacer verdad a mi quimera.
Guardián
de la moral y del respeto,
lo imagino al "Barba" en ese día,
alertando a su santa cofradía,
por la jerga que uso en mi soneto.
Tranqui
Tata...que el pánico no cunda.
Si ahí no chamuyan el Lunfardo,
hará de traductor un ángel bardo
que june la poética jocunda.
Y ustedes Querubines...no
hagan caso.
Mi argot es apenas un destello;
un cincuenta del Lunfa de Gobello,
y otro cincuenta culto del Parnaso.
TATUVIEJO